Arre que llegando al caminito Aquimichú, Aquimichú lll

La corrupción política nos está destruyendo LXXVl

Los Medios (3)

Hoy en día miles de jóvenes mexicanos son carne de cañón y materia viva, de empresas multinacionales y de algunas nacionales, que explotan su fuerza de trabajo y esperanzas, aprovechando y destruyendo importantes recursos naturales, capacitando a trabajadores como obreros calificados pagando a cambio, un sueldo miserable. Los políticos comodinos y entreguistas, en vez de generar condiciones y oportunidades en México, viajan por el mundo promoviendo que empresas extranjeras inviertan en nuestro país, ofreciéndoles múltiples estímulos, en condiciones de clara desventaja frente a las empresas nacionales, vendiendo fuerza laboral barata, que oferta el gobierno reprimiendo la ganancia justa y legítima de los trabajadores y sus salarios. Ofreciendo además estímulos fiscales y llevándose cuantiosas ganancias que no dejan en México. La idea que nos han vendido las autoridades y algunos economistas, es el de aprovechar la entrada de empresas extranjeras para aprender de sus sistemas, tecnologías de producción y la creación de empleos. Hasta la fecha no se conocen empresas mexicanas importantes, que hayan aprendido y aprovechado tecnologías de empresas extranjeras.
Abundan mexicanos brillantes con excelentes ideas, propuestas, inventos, tecnologías, etc., que no cuentan con recursos suficientes para echar andar sus proyectos y menos cuentan con apoyos gubernamentales para lograrlo. Es más fácil para los gobernantes promover y obsequiar facilidades a empresas extranjeras. Las empresas nacionales que quieran participar arriesgando su capital generando empleos, se toparán con múltiples obstáculos burocráticos. Hoy en día, miles de jóvenes profesionistas, sufren serias dificultades para desarrollarse ante una economía reprimida, difícil, manipulada y con un mercado saturado que, por la falta de oportunidades, se dedican a otras actividades económicas especialmente informales, o trabajan para una empresa para subsistir.
Con esta política gubernamental, malinchista, agachona, entreguista, corrupta e inmoral, jamás saldremos de ser un país tercermundista. La deficiente educación recibida en México, poco ayuda para impulsar la investigación, tecnología, capacidad, creatividad e iniciativa, en miles de niños y jóvenes. Hoy en día tenemos una enorme población de jóvenes, cuya fuerza creativa y productiva, se encuentra desaprovechada y desperdiciada, para impulsar mejores oportunidades para el desarrollo del país. Los que han encontrado trabajo, se les capacita como técnicos para servir a grandes empresas extranjeras como maquiladores, en condiciones laborales injustas y mal pagados. Reflexionemos, ¿no es raro que México tenga más de la mitad de su población en pobreza y paradójicamente, al hombre más rico del mundo?, ¿qué ha provocado todo esto? ¡FALTA DE EDUCACIÓN Y CORRUPCIÓN POLÍTICA! México es un país con grandes desigualdades sociales, con una enorme riqueza repartida en pocas manos y una clase política abusiva, corrupta, desconsiderada, vende patrias, que vive bien a expensas de las necesidades del pueblo.
Para lograr gobiernos de conciencia, la educación requiere que los maestros se liberen de donde se encuentran atrapados. Es urgente un cambio educativo que elimine en las aulas las ideologías, modelos extranjeros, intereses políticos y económicos dominantes, incluyendo a religiones castrantes, fomentadoras del conformismo, domesticando mentes manipulables, obedientes. El maestro debe interiorizarse, auto analizarse, reflexionar, decidir, comprometerse, para resurgir con renovados bríos su vocación educadora, como guía transformador, como agente de cambio, hacia un futuro más esperanzador.
El maestro debe romper las ataduras políticas y burocráticas, que lo atrapan en telarañas que entorpecen la correcta misión educativa. Los maestros saben dónde se encuentran las fallas, quiénes son los que entorpecen y dañan el camino a una mejor calidad educativa. Los maestros conocen los problemas pero también los remedios de la educación en México, porque son los que viven día a día y en carne propia, la realidad educativa en la escuela, en la Universidad, son los que en las aulas, viven, sienten, comparten, ahí frente a sus alumnos, las necesidades, carencias, obstáculos que padecen, para poder instruir eficientemente esas almas que desde sus pupitres, bancas, o en el suelo, dependen de sus guías, de sus enseñanzas. Ahí, junto al pizarrón, el libro, el cuaderno, la computadora, leyendo, estudiando, investigando, descubriendo, pensando, analizando, escribiendo, participando en preguntas y respuestas, insistiendo, orientando, preparando la clase, las tareas, capacitando a diario para la vida, para cimentar y construir mejores habilidades y valores, esos proyectos de vida, motivando y preparando a cientos de miles de conciencias, que pueden dar mejor rumbo, dirección y resultados.
¿Qué se necesita? Es curioso decirlo pero estos maravillosos guías de vida y agentes de cambio, deben ser testimonio vivo de sus enseñanzas, comprometerse, manifestando con firmeza, inquietudes, denuncias, propuestas, iniciativas, para obtener mejores condiciones y resultados educativos, rechazando ser carne de cañón de intereses políticos basados en actos corruptos y la cómplice fuerza gremial. Resulta paradójico que un maestro motivador de conocimiento y preparación, por lo tanto de conciencia, respeto, valores y proyectos de vida, acepte ser manipulado por intereses políticos, por fuerza de la imposición y corrupción de líderes irresponsables, participando en manifestaciones violentas alejadas y ajenas a su vocación. ¿Cómo enseñar a niños y jóvenes a ser libres, propositivos, creadores, con valores en sus proyectos de vida, cuando los maestros se encuentran atrapados en actos de incongruencia que contradicen su vocación educadora?
El trato injusto que reciben los maestros, parte del desprecio mismo de la corrupción política hacia a su noble vocación educadora, que sin tomarlos en cuenta ni escucharlos, les imponen el modelo educativo, los temas que deben impartir, la ideología conveniente, la metodología, los cursos, las evaluaciones, los programas, etc., etc. El maestro es rehén pasivo, receptor de las indicaciones del Estado, dinamizado por el sistema educativo impuesto, pero utilizado como fuerza activa y hasta violenta, para el logro de intereses políticos en actos o rivalidades entre grupos sindicales. Sus fuerzas representativas están más para el poder político e intereses, que el de velar por sus derechos, la superación, preparación y justicia laboral, afectando con sus movimientos a los alumnos. Claro que deben protestar cuando sus derechos se vean afectados o violentados y que es una obligación moral hacerlo, pero en condiciones donde ningún líder se aproveche, abuse, mienta, robe, los engañe, manipule o los traicione, para su beneficio personal.
La escuela debe liberarse, sacudirse y rechazar, la penetración de fuerzas ideológicas, políticas, económicas y religiosas, que sirvan para reclutar a jóvenes como fuente o semillero, apartando a estudiantes de su camino estricto en su preparación para la vida a la que tienen derecho, sin distraerlos o inquietarlos en actividades mundanas o de intereses, como así tenemos universidades y de educación media superior, proclives a reclutar adeptos entre los estudiantes. Muchos padres de familia ignoran este problema.
Las autoridades educativas y los maestros, deben rechazar ser cómplices o promotores de luchas ajenas que entorpezcan o distraigan la misión educativa, en su responsabilidad de capacitar para la vida a niños y jóvenes. El maestro no puede ni debe ser instructor de pequeños fascistas, líderes sociales o pequeños ciudadanos; el maestro es liberador, motivador, guía de todo lo que puede ayudar al alumno desde su interior, a desarrollar sus capacidades y habilidades, descubrirse a sí mismo, darse cuenta de lo que puede lograr y ofrecer para desarrollarse, no en un acto de servilismo mal entendido, sino con una conciencia plena, libre y creadora, en el digno camino del servicio, de su capacidad viva, como ser pensante, responsable, comprometido, con valores y con trascendente superación humana. Continuará…Arre que llegando al caminito, Aquimichú.- lV

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