El ritual del truene

Para continuar con el tema de rupturas amorosas, una columna que nació mientras platicaba con un amigo.

De los creadores de “no eres tú, soy yo”, y “necesito tiempo”, llega: “TENEMOS QUÉ HABLAR: EL MUSICAL”.

Estas frases son el principio del fin, el anuncio del Apocalipsis. A partir de ellas se generan sentimientos de duda, miedo, desesperación, indigestión y otros cuantos que convergen en: MI PAREJA ME VA A TRONAR.

El tiempo entre la emisión de la frase y el momento de verse frente a frente y “hablar” se vuelve eterno: no te concentras, no comes, no duermes, no tuiteas, y te la pasas pensando en el momento: qué dirás, qué te va a contestar, cómo regresar el golpe, cómo hacer que cambie de opinión. Pero a la hora de la hora, nada de lo que planeaste es útil. Las circunstancias cambian, y tu vida también lo hará.

Hablaron, lo intentaste, de todos modos te tronó. Y es aquí cuando inicia un proceso mejor conocido como: “El ritual del truene”.

Puedes elegir dos caminos: aferrarte a tu ex y rogarle para que regrese, con acciones como darle celos, stalkearlo, chantajearlo o tirarle indirectas en redes sociales, pero es muy, muy probable, que no funcione y que quedes como ardido(a).

Otra opción es disfrutar tu dolor, rescatar lo que consideras “los pedazos que quedan de ti” y ser orgulloso, o como seguramente dirán tus amigos y conocidos, “tenerte amor propio y tener dignidad” (como no son ellos los que están sufriendo, de pronto se convierten en psicólogos).

En el ritual del truene podemos identificar fases como:

“Mañana te devuelvo tus cosas”. Para algunos, es el pretexto ideal para intentar un último movimiento, otros lo consideran la cereza en el pastel del drama. Es cuando tu ex te devuelve cosas que le habías prestado: discos, películas, libros, ropa olvidada en su casa, y en los casos más patéticos, el paquete también incluye los regalos que le diste, cartas, peluches… como si mucho te fuera a servir tener cosas que originalmente estaban pensadas para alguien más.

La rockola del desamor. Es cuando de pronto, las canciones tienen otro significado, y como por arte de magia, las canciones de desamor te persiguen a donde quiera que vayas: en la radio, en la tele, en redes sociales, en comerciales… incluso descubres que te gustan géneros y artistas que nunca imaginaste. En resumen: todas las canciones de dolidos son TU canción.

Todo me recuerda a ti. Como cuando vas caminando por la calle y una tienda tiene su nombre, pasas por lugares que visitaron juntos, alucinas que te llega un mensaje suyo, sales con la esperanza de encontrártelo(a) casualmente pero te da miedo que esté con alguien más. Ya sabes, ese tipo de cosas que hacen que tu garganta se vuelva un nudo seco y tus ojos una corriente imparable en cualquier momento.

Tortura en redes sociales. Se lee “El amor de tu vida ha pasado de estar en una relación contigo a estar soltero”, se interpreta “le está anunciando al mundo entero que está disponible para alguien más y que le vales, YA ACÉPTALO, YA FUE”. Después viene stalkearlo cada 5 minutos, odiar a cada persona que le publique mensajes bonitos, y relacionarlo todo contigo y su ruptura.

Psicosis alucinógena. Cuando parece que la calma por fin reemplaza al dolor, comienzas a pensar en el hubiera. ¿Y si hubiéramos hecho el viaje que tanto planeamos? ¿Si siguiéramos siendo novios hubiéramos ido a ese concierto? ¿Cómo estará? ¿Y si ya se arrepintió? ¿Y SI ME TRAE SERENATA HOY EN LA NOCHE? Esta serie de preguntas te orillarán a desear cosas que, la neta, no es muy probable que sucedan, y la decepción será peor.

Para quien lo ve desde afuera, todo este ritual puede ser muy divertido y hasta ridículo, pero para quien pasa por dicha situación, puede ser una de las peores experiencias, donde parece que caes en un hoyo cada vez más profundo, que nunca saldrás, que eres muy joven para sufrir tanto, que algo muy malo debiste hacer en la otra vida para estar pagándolo en esta. NO ES CIERTO. Son etapas de la vida, todo empieza y todo acaba, y cuando sales del hoyo, te das cuenta que sufrías por algo que no valía la pena, que el mundo sigue y que volverás a ser feliz.

El secreto para superar una ruptura amorosa es: piensa que lo más importante eres tú, que todo pasa por algo y que quien pierde es la otra persona, no tú; ten paciencia, que el único remedio es distraerte y no pensar en ello, y cuando el tiempo haga lo suyo, ni cuenta te darás de que cada vez duele menos. Y otro consejo: no trates de cobrar tú lo que le corresponde al karma.

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