La mediación y conciliación como autocomposición

 

Estimado lector, este es uno de los temas correspondientes al libro titulado Beneficio Social a Través de la Mediación.

Iniciaré comentando que para aplicar la mediación y conciliación es necesario que exista un conflicto en el que los elementos que conforman su estructura son: las personas, el proceso y las diferencias esenciales, en cuanto a las primeras intervienen de forma directa o indirecta, el rol que juegan y la ascendencia que puedan tener sobre la otra para determinar un cambio en el curso del conflicto; en relación al segundo punto es decir el proceso, los valores, intereses, necesidades y la perspectiva de las personas involucradas determinará su actitud de cada una de ellas frente al conflicto, conduciendo a la solución del mismo y por último se delimitan aquellas actitudes conflictuales que se mantienen en defensa de la identidad, autoestima o amor propio que son los aspectos que alimentan al conflicto de manera medular.

Según la definición del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, mediación (del latín mediatio) es la “acción y efecto de mediar”. El verbo mediar (etimológicamente procedente del latín mediare) recoge en la serie de definiciones que contempla la Real Academia un común denominador, la intercesión de estar en medio de otro o de otra, tomar un término medio entre dos extremos.

Una vez que he comentado que para la existencia de la mediación se requiere que exista  un conflicto entre partes y definida la mediación, es importante, señalar que este acto me gustaría analizarlo desde el punto de vista de las mismas partes más que de orden jurídico, pues si bien la norma genera orden para evitar caer en anarquía, también es de trascendencia que los mediables generen una relación tersa, amparada en el diálogo y el respeto que genere un acuerdo propositivo y final entre las mismas, lo que daría como resultado tener en su trato armonía, respeto y lograr la paz social, elementos que eminentemente prevalecen sobre la misma norma, pues en caso contrario encontramos una falta de respuesta de las misma partes, al no haber construido el acuerdo correspondiente al conflicto que tienen entre ambas y entonces será necesario que un tercero resuelva su conflicto y concretamente me refiero al juez, que en el rango de un juicio procesal determinará quién de las dos tiene la razón.

En un Estado de Derecho debe permear la legalidad como una figura integral básica y fundamental de una democracia, ciertamente que esta forma tiene sus pilares en la norma jurídica, en el que los órdenes de gobierno ninguno esta ajeno a su observación y cumplimiento, los preceptos legales contenidos en los diferentes cuerpos de leyes son emitidos para su observancia general y de cierta aplicación en determinados casos y una de las funciones sustantivas del Estado es impartir justicia a través del Poder Judicial y no significa que con la cultura de la mediación y conciliación se pretenda huir de los deberes constitucionales de este poder, al respecto lo que puede deducirse es que el arreglo directo entre las partes al final del camino genera mejores y mayores acuerdos al no haberse sujetado a la decisión de los tribunales.

Lo anterior me atrevo a comentarlo, pues de ninguna manera se pretende implicar competencia alguna entre la figura de la mediación y conciliación

con el Poder Judicial, ya que una busca paz social entre las personas y el otro es el rector de la administración de la justicia. Sin embargo considero que lo expuesto en la obra de Fernando Martín Diz, titulada La mediación: sistema complementario de Administración de Justicia en la que señala lo siguiente: sobre la situación actual en España, en la cual la mediación de carácter básicamente privado. Esta circunstancia no debe ser antagónica de la posibilidad de un mínimo de control del ejercicio de la mediación, de una cierta regulación formal de la misma (sin que ello obste la flexibilidad (90) y la libertad formal que la caracteriza), de la observancia de unos determinados principios fundamentales en su desarrollo y funcionamiento, incluso, llegado el caso de un control judicial a posteriori.

Una vez expuesto en términos generales sobre la mediación, esta figura debe ser explotada integralmente por los miembros de la comunidad o aquellas personas que tienen algún problema, pero además en aso de no solucionar en ese momento no se agotan las posibilidades, al respecto encontramos una figura posterior como lo es la conciliación, en la que las partes escucharán soluciones alternativas de quien los asiste en su proceso.

La conciliación es una figura que aporta a las partes elementos para llegar a determinados acuerdos, como tal aparece en casi todas las constituciones del mundo y se aplica para resolver conflictos de orden social, por ejemplo en temas como de medio ambiente, relaciones de orden laboral y además sirve como punto de solución entre mediables dentro de un conflicto ya familiar, ya laboral, del orden penal, entre otras ramas de nuestro derecho y en cuestiones del orden político, económico, social y cultural.

La autocomposición asistida representa un papel muy importante para las partes en conflicto, ya que en ella se conjugan la mediación y la conciliación, en la primer figura resaltar la dinámica que se da entre las mismas partes, las cuales deberán estar asistidas y por regla general se les deberá explicar en qué consiste el trámite y las bondades que este ofrece a las personas, dar a conocer el rol del mediador como facilitador entre los mismas, su participación neutral, imparcial y confidencial.

En cuanto al segundo concepto que es de la conciliación este se presenta una vez que los mediables no lograron construir acuerdo alguno para resolver su situación, de tal forma que el mediador buscará soluciones viables como medios alternativos que las partes podrán valorar en su contexto y si es su deseo adoptar las propuestas de conciliación para resolver su asunto.

En México se han tenido avances interesantes en relación a la mediación a través de la creación de Centros Estatales de Justicia Alternativa, los que dependen directamente del Poder Judicial y la ley que los regula y particularmente me refiero a la Ley de Justicia Alternativa para el Estado de Guanajuato la cual entró en vigor desde el año 2003 y reformada en el 2011 atendiendo al nuevo sistema de justicia oral en el que la mediación juega un papel determinante en la etapa preliminar de los juicios y que regula a los mediadores públicos aquellos que dependen de la Sede de Justicia Alternativa y los mediadores privados que están certificados por la Dirección de la Sede de Justicia Alternativa dependiente del Poder Judicial.

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